Las emisiones de contaminantes atmosféricos han disminuido en las últimas dos décadas, lo que ha mejorado la calidad del aire. A pesar de esta mejora, la contaminación atmosférica sigue siendo el mayor riesgo ambiental para la salud en Europa. Se estima que la exposición a partículas finas y a niveles de dióxido de nitrógeno superiores a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud causó 253 000 y 52 000 muertes prematuras, respectivamente, en 2021. Estos contaminantes están relacionados con el asma, las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares.
La contaminación atmosférica también provoca morbilidad. Las personas padecen enfermedades relacionadas con la exposición a la contaminación del aire; esto supone una carga en términos de sufrimiento personal, así como costes significativos para el sector sanitario.
Los sectores más vulnerables de la sociedad son más susceptibles a los efectos de la contaminación atmosférica. Los grupos socioeconómicos más bajos tienden a estar expuestos a mayores niveles de contaminación, mientras que las personas mayores, los niños y quienes padecen enfermedades preexistentes son más vulnerables. Se estima que la contaminación atmosférica causa más de 1200 muertes anuales en menores de 18 años en los países miembros y colaboradores del AEMA.
Además de los problemas de salud, la contaminación atmosférica puede afectar considerablemente a la economía europea debido al aumento de los costes sanitarios, la disminución de la esperanza de vida y la pérdida de jornadas laborales en todos los sectores. Asimismo, daña la vegetación y los ecosistemas, la calidad del agua y del suelo, y los ecosistemas locales.
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Fecha de publicación: 18 de abril de 2024
